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Destilados

Dos Maderas 1935

Botella de ron Dos Maderas 1935 en su estuche de madera abierto, expuesta sobre un pedestal en una bodega de Williams & Humbert en Jerez.

La singularidad de un ron con historia

Dos Maderas 1935 es un ron excepcional que reúne la herencia del Caribe y la tradición vinícola de Jerez en una elaboración de extraordinaria singularidad.

Procedente de Guyana y Barbados, envejece durante diez años en el Caribe, donde el clima tropical intensifica la interacción con la madera y favorece el desarrollo de notas dulces y afrutadas. Su viaje continúa en Jerez, en las bodegas Williams & Humbert, donde reposa durante cinco años en una bota de Oloroso de 1935, perteneciente a la histórica colección de Vinos de Añada de la bodega. El proceso culmina con una maduración de más de un año y medio en damajuanas de vidrio de 16 litros.

El paso de este ron por la bota de Oloroso de 1935 le aporta profundidad, elegancia, carácter y una complejidad singular. Su maduración final en las damajuanas de vidrio favorece la integración de aromas y sabores antes de su embotellado en una edición limitada y numerada de tan solo 400 botellas, concebida para quienes aprecian la autenticidad, el tiempo y el cuidado que distinguen a los grandes destilados.

Su presentación, en una botella y un estuche diseñados para reflejar la excepcionalidad de su contenido, completa una propuesta en la que historia, elegancia y prestigio se unen para dar forma a una pieza de colección.

Juanjo Mesa, enólogo y master blender de Williams & Humbert, describe así las notas de cata de este extraordinario ron: «De color caoba intenso con reflejos dorados, Dos Maderas 1935 despliega una nariz profunda y envolvente, con aromas de madera noble, pasas, frutos secos, especias dulces, almendras tostadas, chocolate y vainilla. En boca es aterciopelado, untuoso y equilibrado, con notas intensas de madera, frutos secos y matices especiados. Su final es largo, elegante y persistente, dejando una sensación cálida y compleja que invita a disfrutarlo con calma».

Dos Maderas 1935 se disfruta preferentemente solo, servido en una copa amplia que permita apreciar toda su riqueza aromática, aunque también puede degustarse con hielo. Su perfil lo convierte en un excelente acompañante de la sobremesa y encuentra afinidades especialmente interesantes con el chocolate negro, los frutos secos, la repostería fina y los quesos curados.